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Elecciones en USA: su futuro y el del mundo en juego

Publicado el 3 de noviembre de 2020 en Diario Uno

Carlos Monge

Publicado: 2020-11-22

Hoy martes 3 de noviembre hay elecciones en los Estados Unidos de Norteamérica. El resultado puede ser apretado y el conteo final no se conocerá hasta dentro de varios días. Una enorme cantidad de gente ha votado de mane adelantada (por correo u otros medios) y en muchos estados estos votos se cuentan después de los emitidos presencialmente. Además, si pierde, es seguro que Trump cuestione los resultados y apele a la Corte Suprema, en la que acaba de asegurarse mayoría nombrando a una jueza súper conservadora. 

Esta elección es vital para el futuro de los Estados Unidos. Trump es un empresario corrupto, racista y machista que quiere, además, convertirse en dictador. Se ha negado a comprometerse a respetar los resultados electorales, acusa sin pruebas a los demócratas de estar preparando un fraude, y -a través de operadores del Partido Republicano- cuestiona la validez del voto por correo mediante decenas de recursos legales. Esto no es broma: quiere negarle el voto a parte de ese 40% de los electores registrados ya ha votado de manera adelantada, por correo o presencialmente. Sucede que estos votos son mayoritariamente de demócratas que sí consideran al Covid-19 una amenaza real y que temen las aglomeraciones de los lugares de votación.

Esta elección es también vital para el futuro del mundo. Trump saca a los EEUU del Acuerdo de París con la finalidad de tener las manos libres para seguir apoyando a la industria petrolera, del carbón y del fracking, que financian generosamente su campaña electoral. Esto es grave pues es imposible lograr una transición mundial hacia energías limpias y sostenibles si los grandes productores (como USA, Rusia y China) no participan activamente. Es, además, tolerante con las dictaduras y maneja las relaciones internacionales de manera irresponsable, en función de sus cálculos políticos internos de corto plazo.

Joe Biden no es Bernie Sanders y ni siquiera califica de progresista bajo nuestros parámetros. Pero puede significar el retorno de alguna decencia a la Casa Blanca y el retorno de los Estados Unidos a compromisos internacionales básicos en un mundo multipolar.


Escrito por

Carlos Monge

Antropólogo e Historiador. Fanático del Alianza Lima y socialista empedernido. Enamorado de Leda, Lucía, Camilo, Frida y León.


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