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Sobre herencias, errores, limitaciones y posibilidades

Publicado en Diario Uno, 30 de Junio de 2020

Carlos Monge

Publicado: 2020-06-30

Se acabó la cuarentena. Pasamos del “Quédate en Casa” al “Cuídate”. El gobierno ya hizo todo lo que supo hacer que ahora confía en que empresas y ciudada­nía cumplan con lo que los protocolos y el sentido común indican. Ojalá no terminemos con una nueva ola de contagios y cuarentenas. 

Los más de 9,000 muertos que hoy tenemos oficialmen­te registrados (y los muchos más que en verdad sean) se deben a una tormenta perfecta en la que se han juntado una herencia imposible, errores de gestión y limitaciones ideológicas.

Altísima informalidad económica, bajísima inversión en salud, estado ineficiente y corrupto, elites empresariales prepotentes. Es la herencia neoliberal. En estas condiciones, ha sido notable que una buena parte de la pobla­ción haya acatado la cua­rentena y que el personal de salud haya respondido como lo ha hecho. Cul­pables de esta situación son quienes desde hace tres décadas practican y celebran el debilitamiento del estado y el reino del mercado, para favorecer la privatización de todo, incluida la salud.

Errores graves del gobierno han sido no intervenir opor­tunamente en focos infecciosos en mercados y penales y en la regulación sobre el oxígeno, y no tener una estrategia de rastreo de contactos de personas contagiadas. Ha insis­tido en machacar cifras sobre avances en equipamientos o sobre mesetas estadísticas, cuando lo que la gente sabía era que sus parientes o amistades morían en las puertas de los hospitales por falta de camas, ventiladores u oxígeno. Faltó humildad y autocrítica.

Vizcarra ha mostrado sus limitaciones ideológicas. La cobertura y monto del bono se ha limitado debido a la obse­sión por el déficit fiscal y la focalización tecnocrática. Más allá de algunas declaraciones, no se ha tocado a los grupos de poder que han lucrado abusivamente durante la crisis. Anunciaron que la minería entraba en cuarentena, pero después retrocedieron. Anunciaron reforma del sistema de pensiones e impuesto a la riqueza, pero no pasó nada. Amenazaron con expropiar las grandes clínicas privadas, y han terminado en un arreglo tibio al que esas empresas se acogerán solamente si quieren.

El próximo gobierno heredará un sector salud algo for­talecido, pero también mayor pobreza, mayor informalidad, una economía recesada y unas arcas fiscales enflaquecidas. Pero no podrá argüir que la situación lo toma por sorpresa. La pregunta es si tendrá capacidad de gestión y si tendrá la visión y la voluntad para romper con la herencia de 30 años de fetichismo del mercado, sin demagogia ni irresponsabi­lidad. No veo esa capacidad ni esa visión ni esa voluntad en nuestros populismos autoritarios y nuestros liberalismos neoliberales. Esa posibilidad está en la izquierda. Tenemos que convertirla en proyecto político.


Escrito por

Carlos Monge

Antropólogo e Historiador. Fanático del Alianza Lima y socialista empedernido. Enamorado de Leda, Lucía, Camilo, Frida y León.


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