la mafia no descansa

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Mi discrepancia

Publicado en Diario Uno, Lunes 28 de Octubre de 2019

Carlos Monge

Publicado: 2019-11-02

El Nuevo Perú tiene como reto representar las necesidades e intereses de las mayorías populares y medias, pero también pelear para transformar los valores y comportamientos conservadores y autoritarios que abundan en esas mayorías. Hay que representar, pero también retar y cuestionar para cambiar.  

Tiene también que construir una amplia alianza de sectores populares y medios, de sectores laborales y empresariales, capaz de ser sustento de un gobierno que impulse cambios de fondo en la economía, la institucionalidad y la política. Ello supone integrar en su propia organización partidaria y en su programa y plan de gobierno intereses y temas diversos, que incluyen los salarios, los empleos, el acceso a los servicios públicos y la seguridad, pero también la estabilidad, el medio ambiente, el racismo, los derechos de las mujeres y la población LGTBIQ+, y la ética.

En el escenario electoral inmediato, la tarea es potenciar el capital político acumulado en la campaña del 2016 y reforzado por el buen desempeño de la bancada y la propia Verónika Mendoza, posicionándose como una alternativa de gobierno creíble para el 2021.

Pienso que la alianza con las organizaciones políticas lideradas por Vladimir Cerrón y Yehude Simon contradice estos tres retos fundamentales.

Porque reconoce como iguales trayectorias oportunistas e inconsistentes, manchadas por la corrupción, la misoginia, la homofobia, la xenofobia y el racismo. No transforma y más bien normaliza esos valores y comportamientos.

Porque expresa una estrategia hacia las elecciones congresales del 2020, generales del 2021 y regionales y locales del 2022 que mira solamente hacia su izquierda. Puede mantener alguna presencia congresal, pero liquida la posibilidad de acceder el gobierno al alejarse de las clases medias y las juventudes urbanas, sus aspiraciones y sus valores.

Porque despilfarra el capital acumulado a cambio de nada. Nuevo Perú tendrá solamente el 20% de las candidaturas, teniendo que posicionar un símbolo desconocido en una campaña de apenas 3 semanas en Enero en la que no habrá una locomotora nacional. Puedo equivocarme, pero preveo resultados muy malos.

Mejor era no presentar candidaturas, aportar al debate nacional desde afuera del congreso, y concentrarse en lograr el registro electoral y organizar el partido. Nuevo Perú podía así prepararse para participar en las elecciones 2021 con el capital político intacto, con liderazgos múltiples ampliamente reconocidos, y con capacidad de negociar alianzas desde una posición de fuerza. Todo tirado por la borda a cambio de la posibilidad de un par de curules.

El error cometido es grave. Sus consecuencias ya son malas y pienso que serán aun peores. ¿Es fatal? No sé. Aún se puede rectificar. El tiempo dirá.


Escrito por

Carlos Monge

Antropólogo e Historiador. Fanático del Alianza Lima y socialista empedernido. Enamorado de Leda, Lucía, Camilo, Frida y León.


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