la naranja está partida

El Trasfondo

Publicado en Diario Uno, Lunes 9 de Septiembre de 2019

Carlos Monge

Publicado: 2019-09-09

El enfrentamiento entre el Presidente Vizcarra y la alianza fujiaprista sigue sin solución. La mafia no quiere el adelanto de las elecciones y Vizcarra debe decidir si negociar y convivir con ella, o si hacerle caso a la gran mayoría ciudadana y disolver el congreso para elegir uno nuevo y mejor. 

No se trata solamente de un conflicto entre dos sectores políticos, que se expresa en un enfrentamiento entre el ejecutivo y el legislativo. Se trata de una disputa por el poder entre un capitalismo de los grandes grupos de poder asociados/subordinados a las grandes corporaciones internacionales y un capitalismo emergente afincado en las economías informales e ilegales.

Las economías ilegales siempre han tenido representación y presencia en el estado y en la política, controlando gobiernos locales y regionales, teniendo presencia en los partidos y sus bancadas, penetrando el Poder Judicial y la Fiscalía de la Nación. Pero en la elección del 2016 estuvieron a punto de lograr la captura total del estado.

Si Keiko ganaba la segunda vuelta, hubiese manejado el ejecutivo y el congreso y hubiésemos dado un paso definitivo hacia la conversión del Perú en un narco estado. Y lo hubiesen hecho en alianza con sectores más formales que no se hacen problema con las formas más groseras de la ilegalidad. Ahí estaba José Chlimper al lado de Joaquín Ramírez, los dos secretarios generales de FP que fueron las caras visibles de esa alianza de lo peor de ambas formas de acumulación capitalista en el país.

Pero ganó PPK y el control del ejecutivo quedó en manos del capitalismo de los grandes grupos de poder, más formal e institucionalizado en el marco de las reglas de juego de los mercados y las finanzas mundiales. Pero también muy corrupto, de grandes coimas para acceder a las obras públicas y de captura del estado para poner las políticas públicas al servicio de sus intereses particulares.

Al país le conviene que Vizcarra derrote al fujimorismo. Así podremos elegir a un nuevo congreso sin control mafioso y lograr mejores condiciones para avanzar en las investigaciones fiscales y procesos judiciales contra la corrupción y en las reformas judiciales y políticas. Habrá mejores posibilidades de mantener abiertos espacios de libertad de expresión y movilización para las fuerzas de oposición y los movimientos ciudadanos y sociales.

Desde la izquierda debemos sumar a la pelea contra las mafias. Imposible ponerse de costado. Pero también debemos ofrecerle al país algo sustancialmente mejor que el capitalismo de los grandes grupos de poder, los amigotes de siempre, la captura del estado, el control abusivo de las finanzas y de los mercados, las coimas y el reparto de las licitaciones públicas. Rumbo al Bicentenario, nuestro Perú merece mucho más que eso.


Escrito por

Carlos Monge

Antropólogo e Historiador. Fanático del Alianza Lima y socialista empedernido. Enamorado de Leda, Lucía, Camilo, Frida y León.


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