que resuelvan su crisis sin victimizarse

¿Y ahora qué hacemos con Maritza Garrido Lecca? ¿Y con Movadef?

Publicado en Diario Uno, Sábado 16 de Septiembre de 2017 

Carlos Monge

Publicado: 2017-09-18

La salida de la cárcel de Maritza Garrido Lecca ha generado un tremendo circo mediático pero también plantea algunos temas de fondo para el debate.  

MGL no ha salido de la cárcel por debilidad del precario gobierno de PPK, sino porque ha cumplido la pena de 25 años que la justicia peruana le impuso. Salir es su derecho y sobre eso no habría mucho más que hablar. Pero la verdad es que hay quienes piensan –aunque no lo dicen- que mejor hubiese sido matarla o darle cadena perpetua.

Sorprende el alcance del circo mediático en torno a su salida de la cárcel, porque han salido ya varios mandos medios y altos de Sendero Luminoso (y del MRTA) en libertad sin tanto alboroto. La explicación, seguro está en la coincidencia de su salida con el aniversario de la captura de Abimael Guzmán y la cúpula de SL, donde ella era quien los alojaba y encubría en su casa. Además, la prensa encontró algo vendedor: pituca que se vuelve terrorista.

Pero, me parece que detrás de la pregunta sobre cómo alguien “que lo tenía todo” pudo terminar en SL, está la idea de que por ser pituca y acomodada, era feliz. Pero muchos y muchas no lo son, y muchas y muchos indígenas/cholos/pobres que se integraron a Sendero Luminoso si lo eran, en el sentido de venir de familias y redes de amistad razonablemente bien estructuradas. Es lamentable que más del estereotipo, los medios no han tenido ningún interés en explorar el tema de fondo: por qué una ideología tan radical y una práctica tan asesina como la de SL terminan siendo atractivas para personas de toda condición social y económica.

Hacia adelante, ¿qué se hace con MGL? La respuesta debería depender de qué hace ella. Lógicamente, si se reintegra a SL, se vuelve activista del MOVADEF o algo así, el Estado y la sociedad tendremos que estar atentos, como frente a toda persona vinculada con lo que fue y es Sendero Luminoso, sin importar su apellido o condición social. Caso contrario, no hay más que hacer y los vecinos tendrán que decidir si su presencia en el barrio es motivo suficiente para mudarse.

La pregunta de fondo no es en realidad qué hacemos con MGL. La pregunta es qué hacemos con MOVADEF, qué hacemos con Sendero Luminoso. ¿Estar atentos y vigilantes? Claro que sí. ¿Aplicar las normas sobre terrorismo? Si a eso vuelven, de todas maneras. ¿Aplicar las normas sobre apología del terrorismo? Si ese es el caso, también.

Pero más allá de la prevención (acciones de inteligencia) y de la represión (acciones legales y penales) contra quienes pretendan de cualquier manera regresarnos como país al escenario de guerra interna de los 80 y los 90, hay por delante una gran batalla cultural, ideológica y política que dar. Y en esa gran batalla que debemos dar, ni el propio Estado ni los partidos políticos estamos asumiendo plenamente nuestra responsabilidad.

La responsabilidad principal del Estado no está en el Ministerio del Interior sino en los Ministerios de Economía, Educación y de Cultura. ¿Por qué no está el Informe de la Comisión de la Verdad plenamente integrado en el currículo escolar? ¿Por qué su análisis, sus conclusiones y sus recomendaciones no se debaten aula por aula a todo lo largo y ancho del país? ¿Por qué la juventud no está plenamente informada de las barbaridades de Sendero Luminoso y de las Fuerzas Armadas? ¿Por qué no recordamos a los cientos y miles de héroes y heroínas civiles que resistieron a SL y denunciaron, cuando era el caso, las acciones violatorias de los derechos humanos de las FFAA? ¿Por qué siguen prevaleciendo en la cultura peruana el racismo y la discriminación como valores fundamentales? ¿Por qué el abuso y la corrupción son aceptados como valores y prácticas cotidianas por buena parte de la población? ¿Por qué seguimos siendo un país tan profundamente desigual? ¿Por qué se mantiene esa brutal y ofensiva diferencia entre los que más y los que menos tienen? ¿Por qué la gente cree menos y menos en los partidos políticos, el congreso y la democracia en general?

Y los partidos políticos… Si se reducen a ser clubes electorales sin presencia real y acción política cotidiana ahí donde Sendero Luminoso sí actúa cotidiana y políticamente, no podemos después quejarnos. Si solamente Sendero Luminoso actúa ahí donde hay frustración y desesperanza, no lloremos después sobre la lecha derramada.

El mejor ejemplo lo acabamos de vivir con la huelga magisterial. Columnistas y congresistas como cancha, sorprendidos de la presencia de dirigentes radicales con militancia o discursos cuasi senderista por todas partes. ¿Y por qué no estaban a la cabeza de la huelga más líderes y lideresas claramente vinculados con partidos democráticos, de izquierda, de centro o de derecha? ¿Por qué no fueron otros partidos los que entendieron y dieron salida a la frustración y malestar de sectores claramente mayoritarios del magisterio respecto de su situación, las políticas gubernamentales y su propia dirección sindical?

Estos son los retos de fondo. Ejercicio masivo de memoria y debate sobre sobre la violencia terrorista ejercida por Sendero Luminoso y las Fuerzas Armadas y sobre la resistencia social a ambas, políticas públicas que ataquen los problemas estructurales que propiciaron un radicalismo como el senderista en muchos sectores de la población, reforma del sistema de partidos para recuperar su legitimidad y la de la democracia ante la población, y sobre todo, construcción de presencia partidaria y de propuestas de salida democrática a la frustración y la desesperanza así donde las papas queman, ahí donde sectores enteros de la población hoy no ven futuro.


Escrito por

Carlos Monge

Antropólogo e Historiador. Fanático del Alianza Lima y socialista empedernido. Enamorado de Leda, Lucía, Camilo, Frida y León.


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