sí, pues, un negociado

Lecciones de la Huelga Magisterial

Publicado en Diario Uno, Lunes 21 de Agosto de 2017

Carlos Monge

Publicado: 2017-08-24

El magisterio casi no se benefició del crecimiento económico de la última década y media. Sus salarios y condiciones de trabajo están entre los más bajos y peores del sector público peruano y su formación se hace en instituciones a las que el estado tiene igual de abandonadas. En los últimos años apenas se han mejorado un poco los salarios y las políticas para mejorar la calidad han sido más impuestas desde arriba que construidas desde abajo.  

No sorprende pues que maestros y maestras estén frustrados y amargados y que la calidad de la educación pública (y la gran mayoría de la privada) siga por los suelos.

Es en este escenario que han avanzado sectores políticos radicalizados e inclusive sectores del senderismo, desbordando el liderazgo que Patria Roja ha tenido en el sector. Esta es la otra cara de la medalla de la fuerte presencia del fujimorismo en los sectores populares. Sucede que la frustración con una democracia mediocre alimenta apuestas anti sistémicas y autoritarias, de derecha o de izquierda.

¿Se puede mejorar salarios y condiciones de trabajo? ¿Se puede invertir en la formación del magisterio? Claro que sí. Pero para ello hay que eliminar exoneraciones tributarias al gran capital, cobrar enormes deudas impagas a grandes empresas, aumentar la presión tributaria sobre los que más ganan, poner impuestos a los grandes ahorros improductivos, etc. Y hacer de la educación pública una verdadera prioridad nacional.

En paralelo, hay que pelearle al senderismo y al radicalismo irresponsable el liderazgo en movimiento magisterial. Nada se logra acusando a todo el mundo de terrorista. Hay que construir un nuevo liderazgo tan comprometido con el magisterio y la calidad de la educación pública como con la democracia. Y este solo se puede construir de abajo hacia arriba, con los maestros y las maestras, desde las aulas mismas, con procedimientos y elecciones internas democráticas, apostando por los derechos del magisterio a buenas condiciones de trabajo y vida al mismo tiempo que por los derechos de los niños y las niñas a una educación pública de calidad.


Escrito por

Carlos Monge

Antropólogo e Historiador. Fanático del Alianza Lima y socialista empedernido. Enamorado de Leda, Lucía, Camilo, Frida y León.


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