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Ollanta, Nadine, la Justicia y la Soledad

Publicado en Diario Uno, Lunes 17 de Julio de 2017

Carlos Monge

Publicado: 2017-07-17

Se ha dictado prisión preventiva de 18 meses para la pareja Humala-Heredia, porque hay indicios para investigarlos por lavado de activos por fondos usados en la campaña electoral 2011 y hay peligro que obstruyan dicha investigación.  

Tanto la fundamentación del fiscal como la argumentación del Juez dejan mucho que desear y la medida tomada parece excesiva. Los Humala-Heredia apelarán y en la medida en que no queda claro que recibir dinero del extranjero para una campaña electoral es delito, podrían salir libres y quedarán como víctimas inocentes de una persecución política.

Pero hay mucho más que decir al respecto.

Lo primero es que esta investigación por corrupción sobre Ollanta y Nadine debe incluir también la presunta influencia ejercida por ellos para la adjudicación del contrato del Gasoducto del Sur a Odebrecht. Y a ello hay que añadir la creciente evidencia de la responsabilidad del entonces Capitán Carlos en ejecuciones extra-judiciales cuando era responsable de la base contrainsurgente de Madre Mía, en Huánuco. Estamos hablando acá de lesa humanidad.

Lo segundo es que es profundamente injusto que el Fiscal y el Juez hayan mostrado tanta celeridad y tanta firmeza en el proceso a los Humala-Heredia, mientras que Alan García y Keiko Fujimori siguen como si no tuviesen nada que ver con estas cosas, cuando las agendas y las declaraciones de Marcelo Odebrecht en Brasil indican que ellos también habrían recibido apoyo para sus campañas. En el mejor de los casos, la Fiscalía y Poder Judicial se ensañan con Humala-Heredia para demostrar severidad y logros mientras la investigación de fondo sobre Odebrecht parece andar sin rumbo. En el peor caso, están simple y llanamente encubriendo a Alan y Keiko.

Y es que la pita siempre se rompe por el lado más débil. Mientras el Fujimorismo y el APRA mantienen una fuerte presencia en el aparato del estado y son protegidos por los medios de comunicación y los grandes grupos de poder para los que gobernaron, los Humala-Heredia literalmente no tiene quien los defienda. Traicionaron al Perú progresista que votó por ellos y nunca fueron aceptados por la derecha a la que sirvieron fielmente. La soledad es su condena más dura.


Escrito por

Carlos Monge

Antropólogo e Historiador. Fanático del Alianza Lima y socialista empedernido. Enamorado de Leda, Lucía, Camilo, Frida y León.


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